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June 19, 2022

Corpus Christi 2022 Spanish

Solemnidad del Santísimo Cuerpo y Sangre de Cristo

Queridos hermanos en Cristo,

Beati qui ad cenam Agni vocati sunt
Bienaventurados los que son llamados a la cena del Cordero

Apocalipsis 19,9

En cada momento de cada día, en algún lugar del mundo, se celebra el Santo Sacrificio de la Misa. Los simples elementos de pan y vino se elevan al cielo en la consagración. Por el misterio de la transubstanciación, el pan y el vino se convierten en el Cuerpo y la Sangre de Cristo, que comparte Su presencia, Su Presencia Real, con nosotros. Antes de la distribución de la Sagrada Comunión, el sacerdote proclama las palabras mencionadas. Mientras los fieles se preparan para recibir la Eucaristía, nuestros corazones, nuestras mentes y nuestras almas esperan ansiosamente el don del Santísimo Sacramento, mientras celebramos nuestra íntima relación con Cristo. El increíble don de su Presencia Real es una efusión de amor, que recibimos y estamos llamados a compartir desinteresadamente como discípulos misioneros.

En la Última Cena, el Señor compartió con sus Apóstoles no sólo la comida de la Pascua, sino también sabiduría y consuelo. Sabiendo que estaba a punto de soportar el sufrimiento de la cruz, Jesús les dijo: No se turbe su corazón; crean en Dios y crean también en Mí (Juan 14:1). Les asegura que en su ausencia El tendrá una presencia totalmente nueva. Dos mil años después, Su presencia sigue afianzando la vida, ofreciendo alimento espiritual y mostrándonos la esperanza del futuro. En los tiempos actuales, nuestro mundo necesita una relación más profunda con Cristo, ya que nos enfrentamos a desafíos, divisiones y dificultades. Tenemos la certeza de su amor, guía y protección, como proclaman sus palabras de despedida en Mateo 28:20: Y les aseguro que estaré con ustedes siempre, hasta el fin del mundo.

Hoy celebramos la solemnidad del Santísimo Cuerpo y Sangre de Cristo. Mientras agradecemos las bendiciones que recibimos y compartimos en la fiesta de la Eucaristía, estamos comenzando un viaje especial juntos al unirnos con la Iglesia católica de los Estados Unidos en un Renacimiento Eucarístico de tres años. El primer año incluirá la formación y la comprensión a nivel diocesano. El segundo año fomentará un encuentro más profundo con la Presencia Real de Cristo a nivel parroquial. Finalmente, el tercer año nos unirá en la Eucaristía a nivel nacional. Para obtener más información sobre el Renacimiento Eucarístico, les invito a visitar nuestra página web www.diosav.org, y a hacer clic en el icono de la Presencia Real. Allí encontrarán más información y actualizaciones sobre el Renacimiento Eucarístico, así como recursos para fortalecer su propia fe y testimonio de la Presencia Real de Cristo.

Hermanos y hermanas, durante el Renacimiento Eucarístico se nos invita a acoger el misterio de la Presencia Real de Cristo. En el Catecismo de la Iglesia Católica leemos:

La Eucaristía es “fuente y culmen de toda la vida cristiana”. “Los demás sacramentos, como también todos los ministerios eclesiales y las obras de apostolado, están unidos a la Eucaristía y a ella se ordenan. La sagrada Eucaristía, en efecto, contiene todo el bien espiritual de la Iglesia, es decir, Cristo mismo, nuestra Pascua (#1324)

Tengo la esperanza de que, en los próximos tres años, como familia de la Diócesis de Savannah, crezcamos en nuestro respeto y reverencia por la Presencia Real de Cristo... para reflexionar sobre la manera cómo nos acercamos a la Eucaristía con respeto y admiración. Hoy les pido que recuerden su propia Primera Comunión. Muy a menudo, este es uno de nuestros primeros recuerdos de la infancia. ¿Recuerdan la ilusión y la emoción que sentían? Cada vez que recibimos la Eucaristía, se nos da la oportunidad de encontrarnos con Cristo como si fuera nuestra primera vez, nuestra última vez y nuestra única vez. Rezo para que podamos crecer en nuestro entendimiento de cómo Dios nos llama a la Cena del Cordero... para honrar, recibir y compartir sus bendiciones y su amor.

Por favor, sepan que ustedes, sus seres queridos y sus intenciones están presentes en mis oraciones diarias. Gracias por rezar por mí y por todos los que sirven a la Iglesia, para que nuestro ministerio les guíe hacia la santidad, la esperanza y la paz. ¡Que nos encontremos cada día en nuestras oraciones y nos Alegremos en la presencia real de Cristo ahora y siempre!

In Christ,


 
Most Reverend Stephen D. Parkes
Bishop of Savannah

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